Nuestro viaje a Jordania
Teníamos muchas ganas de hacer nuestro viaje a Jordania. Todo fue normal hasta la mitad del itinerario en el que empezamos a oir sirenas que al principio no reconocíamos pero luego supimos que eran las alarmas antiaéreas. No éramos conscientes de lo que estaba pasando hasta horas después. Nuestro guía se lo tomó con calma y nosotros con él. De hecho, seguimos nuestro camino al siguiente destino. El comportamiento de las personas jordanas era normal, estaban tranquilos. Así que nosotros también aunque ya buscábamos en internet como se estaban desarrollando los hechos. Lo peor fue cuando a 48 horas aprox. de volver a España, la compañía aérea con la que volvíamos, Ryanair, nos cancela el vuelo sin dar explicación, sin posibilidades reales de un vuelo alternativo ya que su página no dejaba de dar vueltas hasta que horas después anunciaban que no había vuelos alternativos, sólo la posibilidad de que nos devolvieran el importe (cosa que no hemos conseguido a día de hoy por las trabas que imponen). Sólo teníamos la opción de informar a nuestra agencia Logitravel de lo que nos estaba pasando. Entendieron nuestra preocupación a la primera, nos sugirieron que nos pusiéramos en contacto con la embajada de España en Amman, intentamos darnos de alta en el registro de viajeros de la página del ministerio sin éxito ya que te envían un sms para terminar el registro que nunca llega por estar fuera de España. Aun así, un compañero de viaje nos pasó un teléfono de la embajada y pudimos chatear por whatsap con ellos. Encantadores y muy amables en las horas y días siguientes nos preguntaban por nuestra situación, si estábamos bien, si habíamos conseguido vuelo de vuelta... Entre tanto, el personal de Logitravel estaban gestionando nuestra vuelta a España, con alivio recibimos su correo en que nos enviaban los datos de nuestro nuevo vuelo con Royal Jordania. Gracias a la empatía y profesionalidad de esta agencia hemos tenido una aventura y no una odisea. ¡Gracias de verdad! Ahora el resumen: Jordania es un país que hay que visitar si o si: su cultura, su comida y sobre todo la amabilidad de su gente. No volveremos a volar con Ryanair en lo que nos queda de vida y en nuestro próximo viaje, aunque sea a un país de Europa nos daremos de alta en el registro de viajeros.